Katherine Johnson: la calculadora humana

«A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa»

Carl Sagan, astrónomo (1934-1996)

Hoy en día, ¿a quién se le ocurriría realizar manualmente un cálculo matemático sobre la trayectoria de una nave en una misión espacial? La respuesta está clara, ni por diversión, reto o curiosidad, nadie lo haría si no es contando con un programa informático de primera.

Katherine Johnson (1918-2020) lo hizo, y no solo una vez, sino continuamente, primero en la NACA y a continuación en la NASA. E imaginad la situación: era mujer, afroamericana, nacida en el estado de Virginia Occidental, donde las leyes raciales en su condado no permitían estudiar a una niña de color únicamente hasta el octavo curso. De hecho, sus padres, buscando mayores posibilidades de educación para sus hijos, pronto se trasladaron a otro condado, donde existía un centro de estudios para afroamericanos.

Una vez se graduó comenzó a ejercer como profesora, una de las pocas salidas que en ese momento tenía una mujer de color para trabajar fuera de casa. Y en 1953 comenzó a trabajar para la NACA (posteriormente NASA), realizando, junto con otras mujeres en igual situación, los cálculos que requerían los ingenieros aeronáuticos.

Ella fue más allá, no se contentó con realizar estos cálculos, sino que comenzó a preguntar para qué se requerían, logrando participar en las reuniones de los ingenieros, lo que hizo que también destacara en el ámbito del liderazgo. E incluso cuando la NASA comenzó a utilizar las primeras computadoras para los cálculos de las operaciones en los años sesenta, Katherine Johnson siguió verificando esas cuentas.

Entre sus logros destacan los cálculos de proyectos orbitales como el Mercury, el Friendship 7, e incluso calculó la trayectoria de la nave Apollo 11, en la misión que llevó por primera al hombre a la Luna. Y, por supuesto, también participó en misiones a Marte.

Apollo 11

En 2016 se estrenó «Vidas Ocultas» (Hidden Figures) basada en su vida y la de otras mujeres que realizaron este tipo de trabajo de «calculadora humana» para la NASA, obteniendo muy buenas críticas y premios.

Una de sus frases más inteligentes la finalizó diciendo «…….Y siempre, siempre, habrá matemáticas.» Murió a principios de 2020, con 101 años.

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