Johannes Kepler: religión y ciencia

«Yo deseaba ser teólogo; pero ahora me doy cuenta gracias a mi esfuerzo de que Dios puede ser celebrado también por la astronomía«

Johannes Kepler, en su «Mysterium Cosmographicum» (1596)

Finales del Siglo XVI. Luteranismo. El movimiento de los astros basado en el gobierno divino. El propio Kepler, matemático y astrónomo protestante convencido, a punto de convertirse en pastor de almas.

Y en un momento determinado se convierte en profesor de matemáticas, en la escuela de Graz, ciudad austríaca conocida por su gran universidad. Antes, mientras estudiaba, era considerado uno de los alumnos más avanzados; mientras a la mayoría de los alumnos se les explicaba la teoría de los planetas de Ptolomeo, basada en el geocentrismo, es decir, la Tierra como centro del Universo y el resto de planetas orbitando alrededor, a Kepler le explicaban la verdad del tema, esto es, el sistema heliocéntrico de Copérnico, el Sol en el centro y el resto de planetas, incluida la Tierra, orbitando entorno a éste.

Sistema heliocéntrico según Copérnico

Lógicamente, y a pesar de los límites que en esa época marcaba la religión, se hizo un experto en esta teoría, y sabiamente la interpretó como un regalo de la excelencia y sabiduría de Dios.

Comenzó creyendo que estas órbitas alrededor del Sol eran circulares, y así quiso demostrarlo una y otra vez. Pero únicamente fue cuando «cambió» círculos por elipses pudo demostrar su teoría, y establecer sus tres famosas leyes:

Primera: La órbita de los planetas es elíptica, no circular, y alrededor del Sol, no de la Tierra

Segunda: los planetas, cuando giran alrededor del Sol, recorren áreas iguales en tiempos iguales. Los planetas, por lo tanto, tienen distintas velocidades, dependiendo de su proximidad o lejanía del Sol.

Tercera: el cuadrado del período de la órbita de un planeta es directamente proporcional al cubo de la distancia promedio de la órbita. Es decir, un planeta más alejado del Sol tarda más en recorrer su órbita que un planeta más cercano a aquel.

Si a esto le sumamos su descubrimiento de la SN1604, una supernova que hoy lleva su nombre, con los medios que tenían, y el establecimiento de unas tablas numéricas para saber exactamente la posición de las estrellas y los planetas en cualquier lugar del mundo, método que se utilizó durante más de cien años, nos encontramos a todo un crack de las matemáticas aplicadas a la astronomía.

¿Qué habría hecho Kaplan con los medios actuales?

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