Hiperco de Nicea, Tolomeo, Nasir al-Din al-Tusi, Johan Müller, Georges Joachim, John Napier, Isaac Newton, Leonhard Euler, tienen algo en común: todos desarrollaron teorías trigonométricas para su aplicación en la vida cotidiana.
La mejor forma de enseñar y de entender una materia como las matemáticas seguramente es demostrar su aplicación práctica. Alumnos y alumnas de la ESO ven en la trigonometría un “hueso”, un obstáculo que hay que pasar, por lo civil o por lo militar; pero, ¿y si previamente se les explicara qué aplicaciones tiene en la vida real, y durante su impartición se le tradujera en problemas con una solución “real”?
Me explico: “Sabiendo que los ángulos del triángulo equilátero miden 60°, calcula el seno y el coseno de 60° y de 30°”.
Es el enunciado de un problema típico de trigonometría, y el alumno se va a casa sabiendo que sen 60º=√3/2 , cos 60º= 1/2, sen 30º=1/2, cos 30º=√3/2 ….que está muy bien para empezar y es necesario aprender.
Pero demos un paso más, y enseñemos que la trigonometría se aplica en materias como:
- Astronomía: para calcular la distancia de la Tierra al Sol, o la Luna, por ejemplo.
- Navegación: invención del sextante, con el que se pueden medir distancias gracias a la triangulación con el Sol o las Estrellas.
- Geografía: para calcular distancias en un mapa
- Diversas Ingenierías: construcción de puentes, medición de piezas mecánicas, comportamientos de señales electrónicas, son algunos ejemplos.
- Física: trayectoria de un objeto, un cohete por ejemplo.
- Medicina: en la lectura de un electrocardiograma.

Se trata de hacer atractiva una materia a estudiantes adolescentes; por una parte, captaremos su atención, y por otra, será más placentero para el profesor.